jueves, 28 de agosto de 2008

Internacional

Ayer fue sin duda uno de los días más plenos y felices de mi vida. Llegué al EUI para el Registration Day temprano, antes incluso de lo necesario por un pequeño error al mirar el horario. Nada más llegar me asomé al mirador que hay frente a la Badia para contemplar Florencia desde una altura considerable, una vista difícil de olvidar para nadie. Recordé en ese momento el día en que llegué hace cuatro meses, cuando quedé absolutamente enamorado del lugar y cuando no hacía más que repetirme "no te ilusiones, no te ilusiones, no te ilusiones". Bien, ahora no sólo puedo ilusionarme, sino que debo, y debo sentir el orgullo y la responsabilidad que supone estar aquí. Sólo un par de apuntes más.

Durante el día conocí y hablé en diferentes idiomas con: una brasileña, una croata, una polaca, una bielorrusa, un sueco, dos colombianos, un suizo, un alemán, una turca, tres holandeses, un búlgaro y algunos españoles.

Después del discurso de bienvenida en el que me hicieron sentir nuevamente tremendamente privilegiado, nos invitaron a una barbacoa en el jardín que se abre al otro lado del claustro (del siglo XV) de la Badia, y desde donde pude ver uno de los atardeceros más bellos que jamás podré ver, con Florencia en el valle y con la inmensa satisfacción personal de estar viviendo un sueño deseado cada segundo que pasa, cada palabra que escucho y cada centímetro de mundo por el que paso mis ojos.

2 comentarios:

Javier dijo...

Aprovechalo, que lo tuyo te ha costado!! Tienes dos años para hartarte de soñar ;)

Si que tiene que ser un sitio para privilegiados, que te montan barbacoas para recibirte, eh?

Anónimo dijo...

No sabes cuanto me alegro por ti...ya he vuelto de la playita definitivamente, ya te contaré. Me alegro infinitamente por ti.
Besos miles Algabita!!!
Chao