Esta mañana, en el autobús, había sentada junto a mí una señora mayor. Cuando llegábamos a Piazza della Libertà, ha comenzado a levantarse, así que yo, que iba de pie, la he sujetado porque venían curvas y he notado que, además de la poca destreza propia de su edad, tenía la enfermedad de Parkinson, por lo que la dificultad era plena. Cuando ha parado el autobús, una sonrisa desdentada y un descender parsimonioso han contrastado con las malas formas de una mujer que ha salido apresuradamente, casi empujando a otra señora. Así que mi buena acción ha sido premiada con poco más de diez euros que iban en mi cartera y que la apresurada señora llevaba casi seguro consigo, supongo que en connivencia con los tres tipos sospechosos que había detrás de mí, más que probables "autores materiales" del hecho.
miércoles, 15 de octubre de 2008
lunes, 13 de octubre de 2008
Presentaciones y seminarios
La semana pasada asistí a las presentaciones de los proyectos de investigación de los alumnos de primer año del Departamento. Creo que fui el único que asistí a todas. Cada una constaba de diez o quince minutos de presentación más unos quince o veinte de discusión. Conclusión: habiendo cuarenta y cinco presentaciones, a media hora cada una (música de Un, Dos, Tres de fondo) hacen un total de casi un día real entero de charlas. Agotador, teniendo en cuenta que el miércoles expuse yo mi tema, lo cual conlleva un cansancio extra, claro.
El ambiente general de las presentaciones ha sido serio pero distendido, aunque más cercano en algunos momentos a un Consejo Jedi que a un grupo de colegas. La gran mayoría de los profesores del departamento ha asistido a la gran mayoría de las presentaciones, lo que supone un encomiable trabajo para gente que, no lo neguemos, aparte de tener cosas más importantes que hacer, está de vuelta en sus temas y tiene poco o ningún interés en otros. A pesar de ello, casi todos hacían preguntas o comentarios acerca de los temas y las investigaciones de cada uno. Y, como bien apuntó mi amigo alemán Ferdinand, "¿por qué todas las preguntas y todos los comentarios son acertados?".
Lo más destacable de la semana fueron tres o cuatro presentaciones que se hicieron en francés en vez de inglés, que es el idioma imperante aquí. Ningún problema, pero, ¿por qué existe tanto snobismo con el francés? En cuanto alguien decía que iba a hablar en francés, se podían ver muchos pechos erguidos para decir "yo sé francés" y se hacían muchas preguntas por el mero hecho de demostrar que se sabía la lengua. Todo además acompañado de comentarios de "qué bien!" o "al fin!". ¿Por qué es tan cool saber francés?
Sobre los seminarios... Esta mañana he tenido el primero y he salido de allí con una magnífica y socrática impresión: soy un auténtico ignorante. Supongo que gracias a eso, he aprendido muchísimo, y he disfrutado de dos píldoras de mi supervisor, que es una de esas personas que enseña por ósmosis.
A) "Soy un hombre mayor, y una de las ventajas de ser un hombre mayor es que puede contar historias, y yo os voy a contar una... (...) Había un padre que cuando su hijo volvía de clase no le preguntaba si había aprendido algo nuevo, sino "¿has hecho hoy alguna buena pregunta?".
B) Tras una elaborada respuesta de cinco minutos sobre el concepto de modernidad, lo que supone para la historia de Europa occidental y su relación con la historia del judaismo, le pregunta al alumno: "¿Satisfecho con la respuesta?" A lo que el alumno ha contestado "Bueno, no del todo..." "Perfecto! Eso es genial!".
Por último, he de añadir que a este hombre, a mi supervisor, le he enviado a primera hora de la mañana un mail con una recensión sobre un libro que me había hecho leer. Cuando dos horas después me lo he encontrado me ha dicho "he recibido tu mail, pero perdona, no me ha dado tiempo a leer lo que has escrito". Así funcionan las cosas así. Y como quiero que sigan funcionando así y como estoy tan contento y tan orgulloso de formar parte de esto y no quiero que este gran hombre desperdicie su tiempo con gente que no lo merece, dejo de hacer el moñas con el ordenador y me voy a poner a leer todo lo que tengo para mañana para que cuando empiece mis clases y llegue con las cosas preparadas vuelva a sentirme tan limpio como hoy, por muchas horas de sueño que me cueste.
miércoles, 1 de octubre de 2008
Comienza mi "vida normal"
Sí, ya estoy otra vez con los clásicos retrasos en escribir... En mi favor ,lo de siempre, son días muy intensos, tampoco tengo mucho tiempo, no quiero escribir tonterías, etc... El caso es que, obviamente, todo es verdad, y también lo es que a partir de ahora mi vida va a ser más regular de lo que ha sido este frenético mes y probablemente empiece a asimilar mejor las cosas y a poder hablar de ellas de forma más o menos inteligible.
Septiembre terminó ayer con el último de mis tres exámenes de francés. No es tan serio como parece, de todas maneras. De hecho, salvo el escrito los dos orales han sido de todo menos exámenes, con la profesora interrumpiendo para corregir o aportar sugerencias a nuestro paupérrimo nivel. Ha sido un mes muy muy intenso, en el que habré conocido a más de cincuenta personas de muchos países diferentes, en el que he hablado casi todos los días cuatro idiomas distintos, y en el que he comenzdo proyectos interesantes, como mi vida académica aquí o mi participación en el coro.
Hoy comienza octubre, y en la semana del 13 empezará mi vida "rutinaria" aquí, con horarios fijos para dos o tres meses y con un programa de trabajo bastante duro y apasionante que ha comenzado hoy mismo con el inicio de la lectura de "The Renaissance Discovery of Classical Antiquity", de Roberto Weiss. Mientras tanto, el día 8 haré frente al departamento la presentación de mi tema (Concilio forever) durante diez minutos, a los que seguirán quince o veinte de preguntas mejor o peor intencionadas. Estoy preparado moralmente.
Por otro lado, ayer tuve una de las primeras apasionantes conversaciones que me esperan durante estos años con dos personas, un danés y una griega, que trabajan en temas muy cercanos al mío. Fue poco tiempo, pero dejó una anécdota mítica que explicará mejor de lo que hablo. Jacob (el danés) y yo estábamos esperando, con gran entusiasmo, a que se terminara de descargar un pdf de tamaño desconocido (estábamos intrigados desde los 80 MB, al final fueron 173...) de un tratado de álgebra del siglo XVI. Ante el interés, una amiga se acercó y nos preguntó "¿qué hacéis, ver porno?". "No, estamos descargando un tratado de Girolamo Cardano sobre álgebra y aritmética". Segundos de estupor seguidos por un comentario del amigo de nuestra amiga: "era mejor que hubiérais dicho que era porno".
Termino este post de reentré diciendo que voy a repasar la obra de Nicola Pisano y que en media hora tengo que ir al (pen)último ensayo del coro antes de nuestro debut el viernes en la Conferring Ceremony. I love this place.
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