lunes, 13 de octubre de 2008

Presentaciones y seminarios

La semana pasada asistí a las presentaciones de los proyectos de investigación de los alumnos de primer año del Departamento. Creo que fui el único que asistí a todas. Cada una constaba de diez o quince minutos de presentación más unos quince o veinte de discusión. Conclusión: habiendo cuarenta y cinco presentaciones, a media hora cada una (música de Un, Dos, Tres de fondo) hacen un total de casi un día real entero de charlas. Agotador, teniendo en cuenta que el miércoles expuse yo mi tema, lo cual conlleva un cansancio extra, claro.
El ambiente general de las presentaciones ha sido serio pero distendido, aunque más cercano en algunos momentos a un Consejo Jedi que a un grupo de colegas. La gran mayoría de los profesores del departamento ha asistido a la gran mayoría de las presentaciones, lo que supone un encomiable trabajo para gente que, no lo neguemos, aparte de tener cosas más importantes que hacer, está de vuelta en sus temas y tiene poco o ningún interés en otros. A pesar de ello, casi todos hacían preguntas o comentarios acerca de los temas y las investigaciones de cada uno. Y, como bien apuntó mi amigo alemán Ferdinand, "¿por qué todas las preguntas y todos los comentarios son acertados?".
Lo más destacable de la semana fueron tres o cuatro presentaciones que se hicieron en francés en vez de inglés, que es el idioma imperante aquí. Ningún problema, pero, ¿por qué existe tanto snobismo con el francés? En cuanto alguien decía que iba a hablar en francés, se podían ver muchos pechos erguidos para decir "yo sé francés" y se hacían muchas preguntas por el mero hecho de demostrar que se sabía la lengua. Todo además acompañado de comentarios de "qué bien!" o "al fin!". ¿Por qué es tan cool saber francés?
Sobre los seminarios... Esta mañana he tenido el primero y he salido de allí con una magnífica y socrática impresión: soy un auténtico ignorante. Supongo que gracias a eso, he aprendido muchísimo, y he disfrutado de dos píldoras de mi supervisor, que es una de esas personas que enseña por ósmosis.
A) "Soy un hombre mayor, y una de las ventajas de ser un hombre mayor es que puede contar historias, y yo os voy a contar una... (...) Había un padre que cuando su hijo volvía de clase no le preguntaba si había aprendido algo nuevo, sino "¿has hecho hoy alguna buena pregunta?".
B) Tras una elaborada respuesta de cinco minutos sobre el concepto de modernidad, lo que supone para la historia de Europa occidental y su relación con la historia del judaismo, le pregunta al alumno: "¿Satisfecho con la respuesta?" A lo que el alumno ha contestado "Bueno, no del todo..." "Perfecto! Eso es genial!".
Por último, he de añadir que a este hombre, a mi supervisor, le he enviado a primera hora de la mañana un mail con una recensión sobre un libro que me había hecho leer. Cuando dos horas después me lo he encontrado me ha dicho "he recibido tu mail, pero perdona, no me ha dado tiempo a leer lo que has escrito". Así funcionan las cosas así. Y como quiero que sigan funcionando así y como estoy tan contento y tan orgulloso de formar parte de esto y no quiero que este gran hombre desperdicie su tiempo con gente que no lo merece, dejo de hacer el moñas con el ordenador y me voy a poner a leer todo lo que tengo para mañana para que cuando empiece mis clases y llegue con las cosas preparadas vuelva a sentirme tan limpio como hoy, por muchas horas de sueño que me cueste.

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