Esta mañana, en el autobús, había sentada junto a mí una señora mayor. Cuando llegábamos a Piazza della Libertà, ha comenzado a levantarse, así que yo, que iba de pie, la he sujetado porque venían curvas y he notado que, además de la poca destreza propia de su edad, tenía la enfermedad de Parkinson, por lo que la dificultad era plena. Cuando ha parado el autobús, una sonrisa desdentada y un descender parsimonioso han contrastado con las malas formas de una mujer que ha salido apresuradamente, casi empujando a otra señora. Así que mi buena acción ha sido premiada con poco más de diez euros que iban en mi cartera y que la apresurada señora llevaba casi seguro consigo, supongo que en connivencia con los tres tipos sospechosos que había detrás de mí, más que probables "autores materiales" del hecho.
miércoles, 15 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario