Sí, ya estoy otra vez con los clásicos retrasos en escribir... En mi favor ,lo de siempre, son días muy intensos, tampoco tengo mucho tiempo, no quiero escribir tonterías, etc... El caso es que, obviamente, todo es verdad, y también lo es que a partir de ahora mi vida va a ser más regular de lo que ha sido este frenético mes y probablemente empiece a asimilar mejor las cosas y a poder hablar de ellas de forma más o menos inteligible.
Septiembre terminó ayer con el último de mis tres exámenes de francés. No es tan serio como parece, de todas maneras. De hecho, salvo el escrito los dos orales han sido de todo menos exámenes, con la profesora interrumpiendo para corregir o aportar sugerencias a nuestro paupérrimo nivel. Ha sido un mes muy muy intenso, en el que habré conocido a más de cincuenta personas de muchos países diferentes, en el que he hablado casi todos los días cuatro idiomas distintos, y en el que he comenzdo proyectos interesantes, como mi vida académica aquí o mi participación en el coro.
Hoy comienza octubre, y en la semana del 13 empezará mi vida "rutinaria" aquí, con horarios fijos para dos o tres meses y con un programa de trabajo bastante duro y apasionante que ha comenzado hoy mismo con el inicio de la lectura de "The Renaissance Discovery of Classical Antiquity", de Roberto Weiss. Mientras tanto, el día 8 haré frente al departamento la presentación de mi tema (Concilio forever) durante diez minutos, a los que seguirán quince o veinte de preguntas mejor o peor intencionadas. Estoy preparado moralmente.
Por otro lado, ayer tuve una de las primeras apasionantes conversaciones que me esperan durante estos años con dos personas, un danés y una griega, que trabajan en temas muy cercanos al mío. Fue poco tiempo, pero dejó una anécdota mítica que explicará mejor de lo que hablo. Jacob (el danés) y yo estábamos esperando, con gran entusiasmo, a que se terminara de descargar un pdf de tamaño desconocido (estábamos intrigados desde los 80 MB, al final fueron 173...) de un tratado de álgebra del siglo XVI. Ante el interés, una amiga se acercó y nos preguntó "¿qué hacéis, ver porno?". "No, estamos descargando un tratado de Girolamo Cardano sobre álgebra y aritmética". Segundos de estupor seguidos por un comentario del amigo de nuestra amiga: "era mejor que hubiérais dicho que era porno".
Termino este post de reentré diciendo que voy a repasar la obra de Nicola Pisano y que en media hora tengo que ir al (pen)último ensayo del coro antes de nuestro debut el viernes en la Conferring Ceremony. I love this place.
2 comentarios:
Fer ningún PDF puede ocupar tanto, era porno seguro... XDXDXDXD
Por cierto no me había enterado yo de este nuevo blog, tiene buena pinta (como siempre la verdad...).
Te echo mucho de menos!!!!!!!!!!!!
A ver si puedo ir a verte antes de navidad y si no pues me fastidio!, besos miles pequeño!
Chao
Publicar un comentario